¿Por qué los antibióticos van con receta?

A todos nos extraña que en el mostrador de las farmacias no nos vendan un antibiótico sin receta y tengamos que empezar a recorrer farmacia por farmacia esperando encontrar a algún alma caritativa. Además sabemos por experiencia que ese dolor de garganta y la fiebre se curan después de un par de pastillas de antibiótico y, desde luego, no tenemos tiempo de acudir a nuestro médico para que nos recete lo de siempre… En este post te cuento el por qué de pedir receta para ciertos medicamentos cómo los antibióticos.

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Primero de todo aclarar que los antibióticos no sirven para un resfriado común, para tos o irritación de garganta y mucho menos para prevenir. Su principal función es actuar frente a las infecciones. Ahora bien, las infecciones pueden estar causadas por distintos tipos de microorganismos, como bacterias, hongos, virus o algún tipo de parásito. Nuestro cuerpo tiene un sistema inmunitario que es capaz de luchar contra los distintos tipos de infecciones pero a veces no resulta suficiente y es cuando necesitamos la ayuda de los antibióticos. Los antibióticos sólo son eficaces en infecciones causadas por bacterias. Existe mucha variedad en las bacterias, y es por eso que debemos acudir al médico para que evalúe, según nuestros síntomas, si la infección que está causada por un virus o una bacteria.

En el caso que la infección no remita y el tratamiento resulte ineficaz, se podrá realizar una antibiograma dónde se nos indicará qué tipo de antibiótico es sensible o resistente a la bacteria que nos está causando la infección y se podrá prescribir un tratamiento más específico.

¿Por qué es tan importante cumplir la pauta y acabar el tratamiento?

Los tratamientos con antibióticos suelen durar entre 7 y 10 días según la clínica diagnosticada. Cuando se empieza el tratamiento a los dos días ya nos encontramos mejor y la mayoría tiende a abandonar. Error. Los antibióticos para actuar necesitan una concentración adecuada y una repetición de esa concentración en el tiempo para poder erradicar las bacterias que están causando la infección. Si dejamos el antibiótico a mitad de tratamiento las bacterias no se habrán erradicado por completo y se puede volver a reactivar la infección. La prolongación indebida fomenta la aparición de resistencias, efectos adversos y mayores costes económicos.

¿Por qué me sientan mal los antibióticos?

Los antibióticos tienen mecanismos de acción específicos para distintos tipos de bacterias. En nuestro organismo, sobretodo en el aparato digestivo y en la flora vaginal conviven con nosotros bacterias que en una concentración adecuada mantienen nuestras defensas. Cuando tomamos antibióticos pueden atacar también a nuestra propia flora, causándonos efectos secundarios tan desagradables como la diarrea o infecciones por hongos tipo candidiasis.

Para adelantarnos a este tipo de efectos secundarios tan desagradables, se recomienda  simultanear la toma de antibióticos con probióticos.

Clara Arboix

Mi nombre es Clara Arboix, soy graduada en Farmacia y especializada en márketing farmacéutico Nacida en la Costa Brava y residente en Barcelona dónde ejerzo en oficina de farmacia. Decidí trasladar al mundo digital mi rutina con la bata blanca con el fin de solucionar las principales dudas de mis pacientes, que recurren como primer instinto, a Google. Te doy la bienvenida a mi blog, ante cualquier duda estoy a tu disposición.

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